Sobre la planificación urbana y el problema habitacional: muchas deudas

Recientemente algunos referentes de distintas fuerzas políticas de nuestra ciudad, se han expresado públicamente sobre el problema de la planificación urbana y la falta de tierra. Queremos contribuir con nuestra posición a este debate central para el presente y el futuro de Tandil, porque creemos que algunos temas fundamentales siguen ausentes.

. 10 años del Plan de Desarrollo Territorial:

Diez años de vida tiene ya el Plan de Desarrollo Territorial de nuestra ciudad, diez años de vigencia de lo que es sin duda la herramienta central para la planificación del desarrollo de la ciudad. Diez años también de una profunda transformación de la estructura urbana y del desarrollo de Tandil, que son suficientes para arribar a una diagnóstico. Y ese diagnóstico al cual llegamos es claramente negativo. Para llegar a esto nos basta con mencionar algunos de los objetivos planteados en el 2005 en el PDT, así como los instrumentos de gestión municipal en la materia.

El PDT tenía como objetivos garantizar la “función social de la ciudad y de la propiedad rural y urbana”, a través de “la equidad en el acceso a los beneficios del proceso de urbanización”, poniendo en marcha acciones de integración urbana que rompan con las barreras internas que fragmentan de muchas formas la ciudad, fomentando el acceso al suelo para los sectores populares, conteniendo “el crecimiento hacia la zona serrana impidiendo su invasión con usos urbanos”, entre otros aspectos. Nada se de esto se ha cumplido, e incluso la situación actual muestra claramente el resultado contrario.

En cuanto a los instrumentos de gestión no hay mejores resultados. ¿Para cuándo el Banco de Tierras? ¿y el Fondo de Desarollo Urbano? Mientras tanto continúan las excepciones, a través de la figura de “convenios urbanísticos”, y los permisos de construcción a favor de sectores empresarios, que permiten la obtención de rentas extraordinarias por fuera de la normativa vigente, generando una densificación totalmente inadecuada del centro de la ciudad, así como la destrucción del patrimonio urbanístico cultural, lo mismo que un avance urbano sobre las Sierras, que es privatizador y no sustentable además de atacar el principal paisaje de la Ciudad. A su vez, la Recuperación de Plusvalía Urbana, como instrumento determinante de gestión territorial, fue muy tardía y es escasa. La inversión en política habitacional directa no llega al 1,5 % del presupuesto municipal para el año 2015, y se continúa con un mercado inmobiliario totalmente desregulado, con condiciones cada vez más arbitrarias y valores desmesurados.

. El suelo urbano y la planificación de la escasez

La punta del ovillo para discutir la planificación urbana y el problema habitacional, es la producción y el acceso al suelo urbano, o sea la tierra en la Ciudad. El PDT habla de “orientar el sentido y las tendencias del crecimiento” ¿y es que acaso no hubo planificación urbana en Tandil? Sí, claro que si. Lo que se planificó fue la escasez. La tierra urbana es por naturaleza un bien escaso. Esta escasez se profundiza en un contexto de crecimiento económico y demográfico como el que comenzó en el 2003/4, acentuado en una ciudad que se “vende” como turística, todo lo cual aumenta la demanda. La consecuencia de todo esto es un crecimiento desproporcionado de los valores de la tierra, las propiedades y los alquileres. ¿Ecuación final? Una Ciudad que crece de manera desigual, una ciudad que lleva en su propio modelo de desarrollo el gérmen de un déficit estructural a nivel habitacional, que lleva consigo el gérmen de la desigualdad y la exclusión. Y esa tendencia no para de crecer.

Ahora, todos dicen que falta tierra y que hay que planificar, pero fue la planificación de la escasez de suelo urbano, junto a otras herramientas permisivas, la que garantizó la expansión del negocio inmobiliario. Se privilegió la acumulación de capital por sobre una planificación racional que acompañe el crecimiento y la realización del Derecho a la Ciudad para toda la comunidad. Se planificó una producción y apropiación desigual de la Ciudad. Ésta es la foto del proyecto de “Ciudad Intermedia” del Banco Mundial, que tanto le gusta a la gestión actual.

. Por una nueva política habitacional y una Reforma Urbana

Podemos continuar con este rumbo. O podemos cambiar. Y para cambiar es necesario una nueva política habitacional, de carácter Integral. Y es necesario una nueva planificación urbana y territorial, una Reforma Urbana.

Una Política Habitacional Integral que proyecte el acceso universal a la tierra urbana, programas de vivienda social para los sectores de menores ingresos, que no acceden al PROCREAR, con más infraestructura para los barrios, y donde se defienda a los Inquilinos. Una Reforma Urbana para que la planificación territorial no se haga en función de objetivos de mercado (el famoso llamado a “valorizar” la ciudad) sino de hacer efectivo el Derecho a la Ciudad para toda la comunidad, donde el Estado junto a las organizaciones sociales lideren la producción del suelo urbano y su asignación, con mayor participación municipal en las valorizaciones inmobiliarias (que no son más que rentas producto de acciones del Estado y de la comunidad y no de los inversores privados), con regulación del mercado inmobiliario en sus precios y condiciones de acceso, con un real resguardo y preservación de las Sierras, sin más excepciones injustas, sin más densificación inadecuada, y defendiendo el patrimonio urbanístico cultural.

Es necesario convocar a todos los actores que en nuestra ciudad trabajamos por el acceso al hábitat, de lo contrario esta injusta e irracional situación va a continuar. Necesitamos un cambio.

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